martes, 30 de noviembre de 2010

Te acuerdas...

Es curioso. Hoy llegaba a casa decidida a dar por finalizado un documento que había empezado a redactar hoy en la oficina y que pese a que tenía el compromiso de tenerlo dentro de una semana, les han entrado los nervios y les he dicho que lo tendrían mañana. Pero, al arrancar el ordenador he cometido el error de abrir primero el correo. Y allí estaba él. Un mensaje que empezaba: Te acuerdas... Y he comenzado a navegar por mis recuerdos mecida por las palabras. De repente me he visto en otro tiempo, en otra casa, en otra compañía. Y he recordado... Y he revivido y resentido.

Pasaba por el pasillo e hice un alto en la puerta del despacho. Una mesa de trabajo, un ordenador, un chico emocionado esperando que la pantalla le devolviera la magia de sus programas. Una música de fondo, esa música que sonaba una y otra vez y que acabaría por convertirse en la banda sonara de una vida. La botella de vermut y la expectación. Todo aquello inundaba su mundo de antaño. Y yo miraba y esperaba. A veces pasaba de largo sonriendo. Otras, me colaba allí mismo y esperaba para ver qué nuevo mundo pintaban los pixels. Un día apareció un hombrecillo en la pantalla y no solo eso, sino que podia viajar a través de sus pliegues y redescubrirlo en cada rincón. Fractales. Algo tan desconocido para mi y tan fascinante que saliera de sus manos... Sé que la emoción del que lo crea es grande, pero la del ignorante que ve surgir formas llenas de color que se retuercen y esconden los secretos de la creación en los rincones más inéditos, no lo es menos. Por eso y más, un halo de magia envolvía esos días la casa. Tras horas de trabajo, noches ante el ordenador y el vermut que se hizo también con el protagonismo del descubrimiento, se perfeccionaba el método. Las paletas de colores envolvían las imágenes para convertirlas en preciosos tesoros y todos los días había alguna maravilla que explorar. Jugando a ser Dios, un capítulo de su vida que yo viví emocionada.

Esto formaba parte de la banda sonara y esta en particular por una razón. Verte coger la guitarra, escuchar los primeros acordes y oirte cantarla, era un placer para mis oídos. Uno de tantos que tuve ocasión de disfrutar. Qué impresionante actuación la de este vídeo, verdad?

Jethro Tull - Thick As A Brick (Madison Square Garden - 1978)

11 comentarios:

Johnny Dibud dijo...

Observo que vuelve la actividad y la inspiración. Bien, bien. Bonita canción la de Jethro Tull. Bona nit y besos.

Elektra dijo...

Amigo, estoy en tu casa disfrutando del sonido de los Cult :)))

No sé si viene la inspiración, sé que hoy por lo menos me he dedicado a la rememoranza aunque debería estar terminando un trabajo. Un besote.

Johnny Dibud dijo...

Me dejó noqueado y traspuesto la versión que hicieron Uzzhuaia el viernes en directo en que comentaron lo de la motivación. Besote y no curres tanto que es malo para la salud.

Ventiladorcular dijo...

Me cuelo entre tanta lengua lascivísima. Dibud crack.
Oye, Elektra, a mí también me pasa parecido a tí. Rememoro el pasado y me entra ese escalofrío de emoción, bien aderezado por una buena dosis de nostalgia. Cuando es agradable el recuerdo, claro. Este tema de los jethro Tull es la bomba.
Grandes besos te envío, amiga!

Evánder dijo...

Mereció la pena que te entretuvieras con el correo en vez de continuar con el documento, porque te quedó genial el post.

Gracias por mostrarnos un retazo de tu inspiración.

Besos!

beblack dijo...

Como siempre, es un placer leerte. A mí Jethro Tull me recuerda tardes de adolescencia jugando al póker, bebiendo whisky y escuchando una y otra vez el "This Was", su primer disco. No se si es un buen ejemplo para nuestros hijos, pero es lo que había por entonces.

Un saludo,
beblack.

Elektra dijo...

Te cuelas muy bien colado Venti, aunque no sé yo si sería capaz de pasar delante de semejante lengua :)) A veces resulta muy agradable dedicarle un rato al recuerdo, verdad? Un besazo.

Si mereció la pena Evánder. Hay sensaciones que apetece recordar de vez en cuando, y a veces es preferible abstraerse un poco de la realidad y perderse entre ellas, aunque se acumule el trabajo.

A mi lo que me gusta es leerte a ti, beblack. Y bueno, no sé, seguramente nuestra adolescencia no sea un buen ejemplo para los hijos, pero la suya tampoco lo será para los que ellos tengan. La adolescencia es lo que es, quizás la mejor de las épocas. Cuando descubres y pruebas.

Besazos.

India dijo...

Yo recuerdo a una chica,rebosante de emociones,se le resbalaban por los poros e iba vertiéndolo en la blogosfera ;)
Achuchones!

raúl dijo...

bueno, una rememoranza de vez en cuando siempre es bueno para la salud, como las copas de vino, que moderadamente, sientan de maravilla. espectacular actuación, sí señora.

Elektra dijo...

Lo recuerdas, India? Yo muy vagamente. Parece que ha transcurrido una eternidad. :)

Un besazo.

Digo yo que sí, no? Echar mano de los buenos recuerdos y disfrutarlos es beneficioso para el espíritu, raúl. Que no es lo mismo que vivir anclada en el pasado, que eso casi más que un disfrute es una tortura.

Disfrutar mucho que el finde se acaba pronto.

klimtbalan dijo...

Muchas muchas veces he disfrutado con este tema y ahora al volver a escucharlo lo he hecho una vez más.
Un besazo grande y que la parte de tristeza que te aporten estos días sea lo más breve posible. Yo tb. trato de esquivarla.
Gracias por seguir por aquí,